El aire de Paraguay suele ser limpio, pero el humo de incendios cambia el panorama

Una mañana limpia en el Gran Asunción muestra la ventaja de Paraguay frente a los focos de contaminación extrema, pero la exposición anual a PM2,5 sigue por encima de la guía de la OMS y el humo regional de incendios puede cambiar las condiciones con rapidez. Desde la fotografía de agosto, MADES además amplió su red pública de monitoreo y el acceso a datos.

El aire de Paraguay suele ser limpio, pero el humo de incendios cambia el panorama

Una mañana limpia no es un promedio anual

A media mañana del 7 de agosto de 2026, el Gran Asunción respiraba un aire inusualmente limpio. El Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) reportaba condiciones “buenas” en las tres estaciones operativas que mostraba entonces su tablero público: un índice de calidad del aire de 22 en la estación de referencia del Parque Guasú, 32 en el sensor cercano del Parque Guasú y 7 en Villa Elisa. La estación Costanera aparecía en mantenimiento. Cerca de las 10:00, la empresa privada de monitoreo IQAir también clasificaba el aire de Asunción como bueno, con un US AQI de 23 y PM2,5 de 4,2 microgramos por metro cúbico.

Esas lecturas responden una sola pregunta: el aire estaba limpio en ese momento. No prueban que el aire de Asunción sea limpio durante todo el año. Un AQI en vivo es una fotografía de corto plazo, mientras que la guía más estricta de la Organización Mundial de la Salud para PM2,5 es de 5 microgramos por metro cúbico como promedio anual. La OMS recomienda además un promedio de 24 horas no superior a 15 microgramos por metro cúbico. Comparar directamente una lectura puntual de 4,2 con un límite anual daría por tanto una falsa sensación de certeza.

La visión de largo plazo es menos impecable, aunque está muy lejos de los peores focos de contaminación del mundo. IQAir estima que la concentración media de PM2,5 en Paraguay durante 2025 fue de 10,4 microgramos por metro cúbico, unas 2,1 veces la guía anual de la OMS. La empresa situó a Paraguay en el puesto 92 de 143 países en su tabla de contaminación del aire de 2025. Son estimaciones internacionales privadas, no una estadística anual oficial paraguaya, y la cobertura de monitores en el país sigue siendo limitada. Aun así, apuntan a una conclusión útil: Paraguay no está entre los países con mayor contaminación del planeta, pero la exposición media a partículas finas permanece por encima del parámetro sanitario.

Un conjunto de datos científicos publicado en 2026 aporta una base local más sólida de la que Paraguay disponía pocos años atrás. Investigadores de la Universidad Nacional de Asunción reunieron tres años de mediciones continuas y de alta frecuencia entre abril de 2019 y diciembre de 2021. La red incluía nueve estaciones en el área urbana de Asunción, una en el campus de la UNA en San Lorenzo y otra en Cerrito, zona semirrural del Chaco paraguayo. Los instrumentos registraban PM2,5 y PM10 cada cinco minutos, junto con variables meteorológicas que ayudan a explicar cómo se dispersa la contaminación.

Ese conjunto de datos no ofrece un promedio anual actual para toda la ciudad. Su valor es distinto: documenta cómo cambia la contaminación por partículas según el lugar y la hora y ofrece una base abierta para comparar corredores de tránsito, barrios urbanos y un sitio rural de referencia. También ayuda a explicar por qué la calidad del aire puede variar dentro del área metropolitana incluso el mismo día.

Contaminación local y humo regional

Asunción enfrenta dos patrones de contaminación que se superponen. El primero es local y persistente. Las emisiones de vehículos, especialmente autobuses diésel, camiones y motores mal mantenidos, se concentran cerca de vías muy transitadas e intersecciones congestionadas. La Municipalidad de Asunción ha continuado los controles en vía pública de humo negro y monóxido de carbono bajo normas nacionales y municipales de calidad del aire. También informó en marzo de 2026 nuevos controles contra la quema abierta de residuos en zonas vulnerables de la Costanera. En días normales, la distancia respecto de una avenida principal o de un sitio donde se realizan quemas recurrentes puede producir una diferencia significativa en la exposición personal.

El segundo patrón es episódico y regional. El humo de incendios forestales, de pastizales y agrícolas puede viajar cientos o miles de kilómetros. Cuando aumentan los incendios en Paraguay o en zonas vecinas de Brasil, Bolivia y Argentina, el viento puede transportar partículas finas por toda la cuenca atmosférica metropolitana. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos identifica las PM2,5 como el contaminante de mayor preocupación sanitaria en el humo de incendios porque las partículas pueden penetrar profundamente en el aparato respiratorio. Estos episodios explican por qué Asunción puede pasar de un cielo despejado a neblina y olor a humo sin un cambio comparable en el tránsito local.

El tiempo y la red de monitoreo

El tiempo determina cuánto se sienten ambos tipos de contaminación. La lluvia y los vientos más fuertes dispersan o eliminan partículas; las condiciones secas y estancadas permiten que se acumulen. El 7 de agosto, las estaciones de MADES registraban vientos del sur o sudoeste, mientras IQAir mostraba una velocidad de viento de unos 20 kilómetros por hora en Asunción. Ese día es por tanto un buen ejemplo de dispersión favorable, no un pronóstico para el resto de la temporada.

La capacidad pública de medición también cambió después de aquella fotografía de agosto. A finales de septiembre de 2026, el tablero de MADES mostraba cinco puntos activos o con datos recientes en Asunción y Villa Elisa, incluyendo la estación de referencia del Parque Guasú, Villa Elisa, un sensor en la Facultad de Ingeniería de la UNA sobre Mariscal López, la Costanera José Asunción López y otro sensor del Parque Guasú. El portal además ofrece acceso mediante una API para consultar estaciones activas, parámetros y datos históricos. Esa ampliación mejora la posibilidad de detectar episodios y comparar lugares, aunque cinco puntos siguen siendo insuficientes para describir con precisión cada barrio y el propio MADES advierte que su índice visible se calcula con PM2,5 y PM10 y puede no reflejar todos los demás contaminantes.

Qué deberían hacer los residentes con los datos

La lección práctica para los residentes es consultar el tablero en vez de confiar solo en lo azul que se ve el cielo. En días normales, viviendas, escuelas y lugares de trabajo alejados del tránsito intenso y de quemas abiertas pueden tener una exposición menor. Durante un episodio regional grande de humo, en cambio, trasladarse unas pocas calles ofrece mucho menos protección porque puede verse afectada toda el área metropolitana. Niños, adultos mayores, embarazadas, trabajadores al aire libre y personas con enfermedades cardíacas o pulmonares enfrentan mayor riesgo durante los episodios de humo y deberían seguir las recomendaciones sanitarias oficiales.

El balance más justo es que el aire de Paraguay suele ser bueno y normalmente es mucho más limpio que el de los focos de contaminación severa del mundo. Pero “a menudo despejado” no equivale a cumplir de manera constante las guías sanitarias de la OMS. La estimación nacional de IQAir sitúa la exposición a partículas finas en alrededor del doble de la recomendación anual de la OMS, y el humo de incendios puede transformar una ciudad normalmente limpia en una cuenca regional de contaminación. La red pública ampliada de MADES y su acceso a datos históricos no eliminan esos problemas, pero permiten observarlos con mayor detalle y evaluar mejor cuándo cambian las condiciones.

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Fuentes (9)

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