Japón y Paraguay: migración y cooperación institucional

Noventa años de inmigración japonesa crearon entre Paraguay y Japón una relación que va mucho más allá de los vínculos culturales. Los primeros asentamientos agrícolas evolucionaron hacia una asociación institucional que abarca cooperación para el desarrollo, diálogo político, protección de inversiones, infraestructura y cooperación tecnológica y espacial.

Japan und Paraguay: Migration und institutionelle Zusammenarbeit
Japan und Paraguay: Migration und institutionelle ZusammenarbeitPhoto: Pytagua editor upload (editor-provided)

La visita de agosto de 2026 del príncipe heredero Akishino y la princesa heredera Kiko volvió visible una de las relaciones bilaterales más singulares de Paraguay. La visita concluyó el 24 de agosto de 2026 después de reuniones con el presidente Santiago Peña, actos por el 90.º aniversario de la inmigración japonesa y visitas vinculadas a las comunidades nikkei de La Colmena y Yguazú. Pytagua había informado previamente sobre la visita: informe de Pytagua sobre la visita

La importancia de la relación se explica solo en parte por aniversarios y visitas de miembros de la Familia Imperial japonesa. Migración, agricultura y cooperación estatal para el desarrollo se fueron entrelazando durante décadas. Más recientemente se añadieron protección de inversiones, cooperación espacial, infraestructura y un diálogo de política exterior cada vez más institucionalizado.

De La Colmena a la inmigración organizada

Japón y Paraguay establecieron relaciones diplomáticas ya en 1919. La inmigración japonesa a Paraguay, sin embargo, comenzó en 1936. Las primeras familias se instalaron en La Colmena, en el departamento de Paraguarí. El Gobierno paraguayo había autorizado inicialmente, a modo de prueba, la entrada de 100 familias japonesas.

Los primeros años fueron difíciles: los colonos tuvieron que desarrollar tierras agrícolas con infraestructura insuficiente y, en algunos casos, problemas graves de cosecha. La Federación de Asociaciones Japonesas del Paraguay ofrece más información sobre la historia de esta inmigración: Federación de Asociaciones Japonesas del Paraguay

La Segunda Guerra Mundial interrumpió nuevas llegadas. Tras reanudarse las relaciones comenzó una segunda fase en la década de 1950. Se establecieron nuevos asentamientos japoneses, entre otros lugares, en Itapúa, Alto Paraná y Amambay. Entre ellos estaban La Paz, Pirapó y posteriormente Yguazú.

Un paso decisivo fue el acuerdo de inmigración Japón–Paraguay de 1959. Establecía durante 30 años un marco de admisión de hasta 85.000 inmigrantes japoneses.

Esa cifra a veces se interpreta erróneamente como el número real de migrantes japoneses en Paraguay. Era, sin embargo, un límite máximo acordado contractualmente. La inmigración efectiva fue considerablemente menor, en parte porque el rápido crecimiento económico de Japón desde la década de 1960 redujo mucho la disposición a emigrar. El acuerdo está documentado aquí: documentación de JICA sobre el acuerdo migratorio

Hoy, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón estima que viven en Paraguay alrededor de 10.000 personas de ascendencia japonesa. También registró 3.778 ciudadanos japoneses residentes en Paraguay en 2024. Ambas cifras no pueden sumarse sin más porque los grupos pueden superponerse. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

La agricultura como punto de partida de la cooperación

La influencia de los inmigrantes japoneses está especialmente vinculada al desarrollo de la agricultura paraguaya. Se trata menos de la introducción de un solo cultivo que de métodos de producción, agricultura experimental, cooperativas, mecanización y organización de largo plazo de la producción agrícola.

Un ejemplo particularmente bien documentado es la soja. Según investigaciones del Instituto de Investigación Ogata de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), inmigrantes japoneses estuvieron entre los pioneros del cultivo cooperativo de soja en Paraguay y desempeñaron un papel importante en su consolidación comercial.

En 1960 se exportaron por primera vez a Japón, vía Buenos Aires, 360 toneladas de soja paraguaya. Más adelante, zonas de asentamiento muy marcadas por comunidades japonesas desarrollaron sistemas de rotación con soja y trigo, además de otras formas de agricultura diversificada. Un estudio detallado de JICA está disponible aquí: estudio de JICA sobre inmigración japonesa y agricultura

Sería por tanto simplista atribuir exclusivamente a la inmigración japonesa el posterior ascenso de Paraguay como gran productor de soja. Ese desarrollo tuvo numerosas causas económicas, tecnológicas e internacionales. La contribución japonesa en las primeras fases del cultivo comercial, no obstante, está documentada de manera inusualmente clara.

Los asentamientos japoneses también desarrollaron cooperativas y organizaciones locales. En ocasiones asumieron responsabilidades relacionadas con caminos, infraestructura social y organización de la comercialización agrícola. Así surgió pronto una conexión entre migración privada, autoorganización comunitaria y posterior cooperación estatal para el desarrollo.

JICA como puente institucional

A partir de esta historia migratoria se desarrolló después de 1959 un marco de cooperación estatal de largo plazo. Japón apoyó a Paraguay en áreas como agricultura, construcción de carreteras, salud, educación, formación profesional y capacitación técnica.

Un papel central corresponde a la Agencia de Cooperación Internacional del Japón, o JICA. La Embajada de Japón en Paraguay ofrece una visión general de esta cooperación: Embajada de Japón en Paraguay

La escala es considerable. Según el Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón, la cooperación económica acumulada hasta el año fiscal japonés 2022 alcanzaba 173.200 millones de yenes en préstamos, 41.400 millones de yenes en donaciones y 91.300 millones de yenes en cooperación técnica.

En conjunto son más de 305.000 millones de yenes a lo largo de varias décadas. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

Las prioridades fueron cambiando. Mientras antes predominaban el desarrollo agrícola y la infraestructura convencional, hoy ganan peso la tecnología, la capacidad institucional y servicios públicos especializados.

En 2024, por ejemplo, Japón aprobó alrededor de 500 millones de yenes para equipamiento médico destinado a instituciones públicas de salud paraguayas, incluidas instalaciones del Hospital de Clínicas de Asunción. Diplomatic Bluebook del Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

De la agricultura al espacio

La amplitud que alcanzó la cooperación quedó reflejada en una visita del presidente de JICA, Akihiko Tanaka, en 2023. Además de agricultura e infraestructura, las conversaciones abarcaron hidrógeno renovable, empresas emergentes japonesas, formación de recursos humanos y cooperación espacial.

Al mismo tiempo se preparaba un proyecto de cooperación técnica con la Agencia Espacial del Paraguay destinado, entre otros objetivos, a mejorar el uso de tecnología y datos satelitales para el desarrollo socioeconómico. JICA

En 2024 esto se convirtió en el Programa de Cooperación Espacial Japón–Paraguay. En la cumbre entre el presidente Santiago Peña y el entonces primer ministro japonés Shigeru Ishiba, en mayo de 2025, ambos lados reconocieron expresamente los avances de esta cooperación. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

El programa avanzó después hacia infraestructura física. El 4 de septiembre de 2026 Paraguay y JICA firmaron el acuerdo de donación para un proyecto de instalaciones de tecnología satelital por aproximadamente US$ 24 millones. El plan incluye un centro de unos 3.400 metros cuadrados en el campus de la Universidad Nacional de Asunción, en San Lorenzo, con laboratorios para desarrollar pequeños satélites y utilizar datos geoespaciales. Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay

Esta evolución muestra especialmente bien la transformación de la relación: un vínculo nacido en gran medida de la migración agrícola se convirtió en una cooperación que hoy alcanza la tecnología satelital y la energía.

Infraestructura: la Hidrovía como ejemplo actual

Un ejemplo muy visible en 2026 es la nueva RM-5 «Paraguay», una draga de succión donada por Japón para las vías navegables paraguayas.

Según las autoridades paraguayas, puede mover alrededor de 1.500 metros cúbicos de sedimentos por hora. Técnicos japoneses capacitaron a personal paraguayo para operarla. Agencia IP

Para un país sin litoral cuyo comercio exterior depende fuertemente de la Hidrovía Paraguay–Paraná, este apoyo tiene un efecto económico más inmediato que muchos proyectos simbólicos de cooperación. Conecta tecnología japonesa con uno de los cuellos de botella estructurales de la economía paraguaya: la navegabilidad confiable de sus ríos.

La incorporación de la RM-5 se vinculó deliberadamente con la visita del príncipe y la princesa herederos japoneses en agosto de 2026. La memoria migratoria y la política moderna de infraestructura se encontraron así de manera directa.

De la amistad a una asociación formalizada

En los últimos años la relación también se institucionalizó mucho más en el plano político.

En la cumbre de mayo de 2025 ambos gobiernos elevaron oficialmente sus relaciones a una «asociación estratégica». Al mismo tiempo acordaron un mecanismo de consultas políticas regulares.

La primera ronda de esas consultas tuvo lugar en Asunción ya en julio de 2025 y, además de asuntos bilaterales, trató economía, cooperación para el desarrollo y política internacional. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

Desde el 1 de junio de 2025, los ciudadanos paraguayos con pasaporte biométrico pueden viajar a Japón sin visa para estadías cortas de hasta 90 días. Paraguay ya había concedido anteriormente una exención equivalente a ciudadanos japoneses.

Esto también facilitó institucionalmente el movimiento de personas, un paso notable en una relación cuyo origen se encuentra precisamente en la migración. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

Un nuevo marco para la inversión japonesa

Al mismo tiempo, ambos gobiernos buscan extender su tradicional cooperación política y para el desarrollo con mayor fuerza hacia la inversión privada.

En diciembre de 2025 Japón y Paraguay firmaron un Acuerdo para la Promoción y Protección de Inversiones. Entre otras materias, contiene normas sobre trato de los inversionistas, protección frente a expropiaciones sin indemnización, transferencias de capital y solución de controversias de inversión.

Japón justificó expresamente su interés haciendo referencia a la estabilidad política y social de Paraguay, su pertenencia al Mercosur y su cercanía al mercado brasileño. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

Paraguay completó su tramitación parlamentaria en 2026; el presidente Peña promulgó la correspondiente Ley N.º 7688 el 31 de julio.

Esa etapa ya está concluida. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón informó que recibió el 28 de agosto de 2026 —27 de agosto en Paraguay— la notificación paraguaya que confirmaba la finalización de los procedimientos internos necesarios, y el acuerdo entró en vigor el 26 de septiembre de 2026. El marco de protección de inversiones, por tanto, ya no está solo firmado y aprobado: está vigente. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

La relación económica hasta ahora es menor de lo que podría sugerir la cercanía política. Para 2024 Japón registró exportaciones paraguayas por 7.080 millones de yenes y exportaciones japonesas a Paraguay por 16.840 millones de yenes.

Precisamente por eso el acuerdo de inversiones resulta interesante: la siguiente fase de la relación parece destinada a apoyarse más en empresas e inversión. Ministerio de Relaciones Exteriores de Japón

Paraguay como vínculo con el Mercosur

Existe además una dimensión regional.

Japón y el Mercosur crearon un Marco de Asociación Estratégica para profundizar el diálogo económico, y la relación dio otro paso en junio de 2026: el 30 de junio los Estados Partes del Mercosur y Japón anunciaron formalmente el inicio de negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica. El marco conjunto prevé negociaciones integrales sobre comercio e inversión, teniendo en cuenta las sensibilidades de ambas partes. Ministerio de Relaciones Exteriores del Paraguay

Para Japón, Paraguay puede resultar atractivo como localización entre Brasil, Argentina y los demás Estados del Mercosur pese a su economía comparativamente pequeña.

Para Paraguay, a su vez, Japón ofrece acceso a capital, tecnología y uno de los espacios económicos más grandes y tecnológicamente avanzados de Asia.

Una relación que comenzó con la migración, pero no termina allí

Las relaciones entre Japón y Paraguay se diferencian de muchas otras asociaciones bilaterales por la forma en que surgieron.

No se construyeron principalmente alrededor de materias primas, grandes flujos comerciales o intereses geopolíticos. El punto de partida fueron personas que, desde 1936, desarrollaron tierras en Paraguay, fundaron comunidades y se convirtieron en parte permanente de la sociedad paraguaya.

De esa conexión personal surgió confianza; de la confianza se desarrolló cooperación institucional.

A la migración siguieron asistencia técnica y proyectos de desarrollo, y después consultas políticas, viajes sin visa, protección de inversiones, proyectos espaciales y cooperación en infraestructura estratégica.

La visita del príncipe heredero Akishino y la princesa heredera Kiko por el 90.º aniversario hace visible esa continuidad histórica. Más interesante que las ceremonias en sí, sin embargo, es lo que se desarrolló detrás de ellas:

En nueve décadas, una historia de inmigración se convirtió en una asociación entre Estados que hoy conecta agricultura, infraestructura, ciencia, negocios y política exterior.

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Fuentes (6)

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